No es una caja.

¿Alguna vez le has dado a tu hijo una caja de un tostador, de vino o incluso una vieja caja vacía sin formato? ¿Qué hizo que la caja se convirtiera en? “Las aventuras de una caja de cartón” es un precioso video que cuenta la historia de un chico que conoce y se hace amigo de una caja de cartón grande….

Kenneth Ginsburg, un pediatra especializado en medicina adolescente de Filadelfia, informó el año pasado en la Academia Americana de Pediatría , que “el juego infantil dirigido o impulsado contribuye al  desarrollo cognitivo, el bienestar físico, social y emocional”. Demostrando que ayuda a los niños a desarrollar la empatía, la confianza en sí mismo y la creatividad, entre una multitud de cualidades beneficiosas.

Cuando trabajo con los niños, siempre trato de que vean el mundo completamente diferente de como lo veo yo, e intento que su imaginación fluya salvaje. Les hago preguntas y los animo a crear  objetos con los que jugar, siempre me sorprenden y recibo dulces recompensas. He comido un gran plato de huevos de arcilla, he conocido a un monstruo que puede reducir el tamaño y he descubierto a una linda princesa guerrera en un castillo increíble. Si hubiera mirado esos objetos con  ojos de adulta, habría visto únicamente un gran trozo de plastilina, un personaje con aspecto extraño y un montón de cubos apilados.

Los niños, reinventan sus propios juguetes. En lugar de armar el rompecabezas, construyen torres lo más altas que pueden. Permitir a tu hijo jugar el juego como el lo ve y animarle, en lugar de tratar de corregirlo, le ayuda a darse cuenta de que hay un valor en sus ideas, que es una parte muy importante en el desarrollo de lo que llamamos “confianza creativa”. Les ayudas a construir su “confianza creativa”

Aquí  dejo varios consejos fáciles que podéis probar.

1. Cuando tu hijo este jugando imaginativamente, hazle algunas preguntas simples para ayudarle a entender el mundo que ha creado. Como “¿Qué estamos haciendo aquí?”, “¿Qué vamos a hacer?” Y “¿Qué debemos hacer ahora?” . Apóyalos e intente resistir la tentación de tomar la iniciativa.

2. Encuentra algunos accesorios únicos para estimular el juego y crear una situación. No tengas miedo de usar lo que tienes por casa,  esa ropa vieja, esas cajas grandes, mantas, etc . Tengo un cajón lleno de pequeños muñecos de plástico en casa. He visto esos muñecos hablar, ocultarse, luchar, nadar, volar, besarse, formar una familia, e incluso desaparecer en un espectáculos de magia.

3. Nada desarrolla más la imaginación y estimula los escenarios para el juego, como escuchar o leer historias. Muéstrale la portada de un libro y pídele que te cuente lo cree que va a pasar. Cuando le leas, pregúntale “¿Qué crees que pasará después?” Y “¿Por qué piensas eso?”. Trata de leer un libro en voz alta sin mostrarle las imágenes y pídele que imagine los personajes y que haga un dibujo de como se los imagina.

Como inspiración para los más pequeños os recomiendo libro infantil de Antoinette Portis “No es una caja”.

Bs.

Un pensamiento en “No es una caja.

  1. Pingback: Cuerpos básicos – Yanina Cóggiola

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